viernes, 29 de agosto de 2008

Alerta roja contra secuestros de ganaderos

Desde Perijá, estado Zulia, la mala noticia del día ya en prensa regional y nacional, es el secuestro del joven Jose Gregorio Gutiérrez de 25 años administrador de finca. El plagio fue realizado en la hacienda Mar de Plata propiedad de su padre el ganadero Juan Manuel Gutiérrez. Con este secuestro se confirma que la industria del secuestro no descansa en procura de nuevas víctimas entre los ganaderos y sus familiares, por lo que la alerta roja contra el secuestro debe permanecer encendida 24 horas, los siete días de la semana.

Y como tantos secuestros de ganaderos seguidos no son casuales, entre las explicaciones posibles citamos tres: 1) Los delincuentes del secuestro en Venezuela superan de momento y ampliamente a las autoridades encargadas de combatirlos; 2) La prevención antisecuestro es insuficiente entre las víctimas potenciales que continúan como inadvertidos de lo que esta amenaza les significa y no caen en cuenta de que el solo hecho de ser ganaderos y poseer una finca pequeña, mediana o grande, los califica como objetivos de los delincuentes; 3) La impunidad que la situación política, social y económica del país permite, en medio del caos y la anarquía que promueve el denominado proceso revolucionario existente, sigue siendo el mayor aliciente para que se multiplique la acción criminal de los delincuentes del ramo del secuestro y la extorsión, quienes cuentan con grandes recursos.

Por todo esto la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela - FEDENAGA, continúa llamada a coordinar con las autoridades civiles y militares todas las acciones gremiales a que haya lugar para reducir el secuestro y la extorsión de ganaderos. Muy en especial la acción de educación preventiva contra el secuestro la cual se mantiene relegada a un segundo plano, tal vez por la falta de apoyo oficial y la exclusión por razones políticas. Esto aún cuando ya la extraordinaria casuística de secuestros en estos 10 años de gobierno, ha confirmado que los plagios afectan a ganaderos opositores, disidentes como oficialistas por igual, aunque más a los primeros por ser la gran mayoría. Además es tal la caída de la producción pecuaria en vVenezuela por causas atribuibles directamente a la inseguridad y los secuestros, que esta situación desbordada, fuera de control no puede permitirse se agrave más, porque al final o antes del final nadie sabe si el tigre de la delincuencia que está suelto y libre a sus anchas para secuestrar ganaderos, se devuelve y se come a quién o quienes por acción o inacción desde el más alto nivel del Gobierno, no cumple o cumplen debidamente su función y trabajo público de proveer seguridad rural y fronteriza.

Al margen de esto y por razones estrictamente de seguridad personal, los ganaderos, sus familias y trabajadores, deben tomar más conciencia de la amenaza real que constituye hoy en día el secuestro y la extorsión, para lo cual la participación y cooperación en las acciones gremiales que FEDENAGA coordina es de lo más importante. Toda Venezuela necesita sanos y salvos a sus ganaderos.

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