"El buen gobierno, incluyendo la estabilidad política, ejerce una influencia primordial sobre el desarrollo de la acuicultura en todos los niveles. Reduce los costos empresariales, atrae inversiones en el sector y mejora la competitividad de la industria en el ámbito tanto nacional como mundial. Las políticas macroeconómicas, en especial las políticas fiscales, el acceso a los recursos humanos y los conocimientos prácticos y la tecnología desempeñan un papel análogo de igual importancia. La mayor participación de los interesados directos en el gobierno del sector irá adquiriendo importancia gradualmente. Para aumentar la sostenibilidad de la acuicultura, será necesario reforzar las asociaciones de acuicultores y establecer la autorregulación del sector.
Muchos países no disponen de una legislación específica para la acuicultura, sino que el sector se rige por una multiplicidad de leyes especiales que se prestan con frecuencia a interpretaciones diversas. En tal caso, la buena gobernanza consiste en proporcionar al sector una normativa jurídica sobre acuicultura. Estas normativas ya existen, y es probable que durante la próxima década los gobiernos las adapten a las necesidades de cada país, reflejando los diferentes niveles de desarrollo de la acuicultura.
En los países con un sector de acuicultura incipiente, los gobiernos necesitarán invertir sumas considerables en la construcción de instituciones y disposiciones de gobernanza de la acuicultura, en especial para las empresas de acuicultura industriales orientadas hacia la exportación. Dado que hacer cumplir la ley constituye una dificultad en la mayoría de países, se hará especial hincapié en el incremento de la autorregulación a través de asociaciones de acuicultores y del sector en su conjunto. Con toda probabilidad, la autorregulación crecerá hasta convertirse en la norma."
Ref. FAO. Perspectivas. El estado mundial de la Pesca y la Acuicultura 2006. ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/a0699s/a0699s04.pdf
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