Sin dudas la existencia de agua suficiente para la irrigación de tierras con fines agrícolas debe verificarse antes de acometer sobre ellas cualquier inversión sea pública o privada. Pero viendo al Ministerio de Agricultura y Tierras -MAT y al Instituto Nacional de Tierras- INTI, despilfarrar diez mil o más millones de bolívares en la perforación inútil de pozos en tierras por décadas ya comprobadas sin agua, obliga ilustrar al país de tal dislate. Para ello ubiquémonos primero en las tierras sin agua en cuestión, situadas a ambos lados del peaje Valencia de la Autopista Regional del Centro, donde durante los 60 funcionó la hacienda El Carabalí propiedad del famoso abogado Luis Felipe López, quién con gran limitación hídrica producía 4.000 litros de leche diarios.
Sucede que pasando por allí esa gran empresa internacional que es la General Motor Corporation- GMC, se interesó en dichas tierras para construir su gran ensambladora de vehículos. Esto supeditando la compra a la existencia de no menos de 100 litros de agua por segundo, perforando cuatro pozos exploratorios que resultaron secos.
Después, una parte de la propiedad fue vendida al doctor Ramón Pimentel, quien en los 80 las ofertó a la Coca Cola, realizando ésta otras cuatro perforaciones que también salieron secas. Anulada por ello la opción de compra, la tierras sin agua que no pueden irrigarse regresan al doctor Pimentel.
El Gobierno "rescató" a punta de fusil esas tierras sin agua que aún no paga a su legítimo propietario. De seguida el actual agroministro Jaua, quien demuestra escaso saber de agricultura, tierras, menos de agua, autorizó al INTI 10 nuevas perforaciones a mil millones (Bs.) cada una, cuyos taladros se erigen hoy inclusive por donde pronto pasará el ferrocarril. ¿No es esto un dislate?
Ref. Pedro E. Piñate B. // Tierras sin agua. El Universal - Caracas, Sábado 3 de noviembre de 2007 Opinión.
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