Tras la crisis de las mercados bursátiles que sigue la de los préstamos hipotecarios y del sistema financiero en Estados Unidos, la recesión mundial no se hace esperar impactando los precios del petróleo a la baja. En este nuevo escenario Venezuela debe poner fin a la agricultura de puertos y promover la vuelta al campo. Esto porque el mayor costo de los alimentos importados junto a la menor disponibilidad de petrodólares, presionará aún más la inflación. Al respecto aplican también las recomendaciones globales de Hafez Ghanem, director general adjunto de la FAO para Desarrollo Económico y Social: "Se necesitan con urgencia inversiones con amplia base y a gran escala para hacer frente de forma sostenible a los problemas crecientes de inseguridad alimentaria, que afectan a los pobres y a los hambrientos" .
Como quiera que la vuelta al campo no es cosa de decreto-ley, sino de generar confianza a los agroinversionistas, mucho ayudaría suspender y mejor derogar la Ley de Tierras; garantizar la propiedad privada rural desocupando toda invasión a fincas privadas. También resarcir a los propietarios afectados por las intervenciones agrarias, restableciendo la seguridad rural y fronteriza, y renovando el gabinete agrícola por funcionarios competentes, que en un solo ministerio manejen los asuntos de agricultura y alimentación.
Todo esto además de liberar los precios al productor; mantener el auxilio social de alimentos; y restablecer el régimen de aranceles para que el productor nacional compita en igualdad de condiciones. Así que a los agroinversionistas decimos que estén atentos a las señales del camino que indiquen la vuelta al campo. Cuando las vean, sigan derecho y no se devuelvan: el futuro está en el campo.
Ref. Pedro E. Piñate B. Señales del caminos. EL UNIVERSAL - Caracas, Jueves 13 de octubre de 2008. Opinión
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