Llegó Marzo y con el, en vez de aliento a los productores del campo y la agroindustria nacional, se genera es más desasosiego e incertidumbre tras la intervención oficial de las arroceras, promovida precisamente por el funcionario titular del ente que debe estimular la agricultura nacional y no las importaciones como viene sostenidamente haciendo.Y es que el control de precios del arroz o de cualquier producto básico solo conduce es a su desbastecimiento porque nadie puede producir a pérdidas. Estas, siendo acumulativas, en poco tiempo se hacen y han hecho carga insoportable para cualquier empresa y empresario, que entonces debe recurrir a la inventiva. Pero eso de prohibir también la posibilidad de que las empresas de arroz o de cualquier rubro tengan la opción de elaborar además otros productos no controlados, con cuyos mejores ingresos entonces cubren las pérdidas que le ocasionan los controles, es en definitiva el camino del hambre, el camino equivocado.
Por eso solo es cuestión de tiempo para que las medidas radicales de intervención o expropiación que contra las empresas del sector alimentos se apliquen, vengan a agravar más la difícil situación agroalimentaria del país que importa ya el 75% de los alimentos. Como vemos este primero de marzo de 2009, tras diez años de atropello continuado al campo, la única medida correcta que en la materia agroalimentaria convendría al país y al mismo gobierno, es darle un parado al pensamiento y la actuación radical que conduce a Venezuela y a los venezolanos por el camino del hambre que es el camino equivocado.
Con esta nota agropecuaria escrita el 1ro de marzo de 2009 recordamos que, si al campo se le trata bién es que todos los venezolanos comeremos. También que es un hecho público y notorio que, los controles y los controladores de precios en Venezuela como en todo en mundo, en todas las épocas fracasaron.
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