En 2005 escribí en El Universal, que "sin garantías efectivas a la propiedad privada, la agricultura empresarial tocará a su final, tal como en Cuba o recientemente en Zimbabue". En 2010 siendo enorme el deterioro de esas garantías por el desconocimiento oficial del derecho constitucional a la propiedad privada, a los productores empresariales les es tarea imposible producir económicamente. El entorno adverso que genera el terror agrario del Estado, como el bandolerismo que libre e impune azota al campo y la frontera, dificulta el trabajo y la operación productiva de las fincas, mientras los controles de precio niegan la rentabilidad que la inversión y el duro trabajo de campo exigen.
Por eso no extraña que algunos propietarios de fincas convengan negociarlas con el Estado, antes que perder todo su capital y trabajo invertido, a fin de reubicarse y dedicar la experiencia empresarial a otra actividad más soportable dentro del país, o más posiblemente fuera del país, donde existan garantías ciertas a la inversión y propiedad.
Así, es de entender la negociación realizada por Agropecuaria San Francisco, empresa de la familia Branger, tras el largo asedio a sus productivos hatos en el estado Cojedes, que incluyó invasiones y la afectación del Hato Paraima, hasta la entrega al Estado este marzo 2010 del emblemático Hato Piñero. Sobre la excelencia de su operación sirve de referencia la de John Coppinger, operador y propietario surafricano de un campamento en Zimbabue llamado Tafikka Camp, quien visito Hato Piñero en 2009: "Nunca me imaginé que pudiera manejarse una operación combinada de producción ganadera y de reserva natural con tanta eficiencia. Esta operación es única en el mundo, y un ejemplo a estudiar para África". Ciertamente, la estatización es el Q.E.P.D. del hato modelo.
Ref. Pedro E. Piñate B. // Hato Piñero (Q.E.P.D.) El Universal. Caracas, 25 de Marzo de 2010. Opinión
http://opinion.eluniversal.com/2010/03/25/opi_art_hato-pinero-(q.e.p.d_opi1.shtml

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