martes, 30 de marzo de 2010

¿Más agricultura de secano o de riego?


Ahora que en Venezuela, la fuerte sequía por el cambio climático junto con la falta de planificación y pésima administración pública, nos afectan a todos - urbanos y rurales, con el racionamiento eléctrico y de agua, una vital pregunta que el país debe hacerse y dar pronta respuesta, es ¿cuánto más podrá depender la menguada producción nacional de alimentos, de la agricultura de secano versus de la de riego?


Al respecto es muy ilustrativa la lectura del informe que recomendamos, "Evaluación exhaustiva del manejo del Agua en Agricultura", publicado en Londres en 2007, por el Instituto Internacional del Manejo del agua, disponible en la dirección web
http://www.fao.org/nr/water/docs/CA_SUMMARY_ES.pdf


Según el informe, "el 55% del valor bruto de nuestros alimentos se produce en condiciones de secano, en casi el 72% de las tierras agrícolas cultivadas del mundo. En el pasado, muchos países centraron sus recursos y su “atención respecto al problema del agua” en el desarrollo del riego. La futura producción de alimentos que aportarán la agricultura de secano o la de riego es un tema muy controvertido, y las opciones políticas tienen repercusiones que sobrepasan las fronteras nacionales.


Una opción importante consiste en mejorar la agricultura de secano mediante el perfeccionamiento de las prácticas de gestión del agua. Por otra parte, con mejores prácticas de ordenación de tierras y suelos es posible aumentar la productividad del agua, a través de la aplicación de agua de riego mediante intervenciones a pequeña escala, tales como la captación del agua de lluvia. También, la integración equilibrada de actividades ganaderas para aumentar la productividad del agua usada en su crianza es importante en las zonas de secano.


En el ámbito mundial, el potencial que ofrece la agricultura de secano es lo suficientemente grande como para satisfacer la demanda actual y futura de alimentos, mediante el aumento de la productividad . Un enfoque optimista en este escenario supone logros significativos en la mejora de los sistemas de secano, sin descuidar la obtención de aumentos mínimos en la producción de riego, que alcanzarían un 80% del rendimiento máximo posible. Esto redundaría en un aumento promedio de los rendimientos, que va desde las 2,7 toneladas métricas por hectárea en el año 2000, hasta 4,5 en 2050 (1% de crecimiento anual). Si no se ampliara la extensión de tierras de regadío, la superficie total cultivada tendría que aumentar sólo en un 7%, en comparación con el 24% predominante desde 1961 hasta 2000, para poder cubrir la creciente demanda de productos agrícolas básicos.


No obstante, el concentrase exclusivamente en en las zonas de secano entraña riesgosconsiderables. Si las tasas de adopción de mejores tecnologías son bajas y no se materializan en un aumento de los rendimientos de secano, la expansión de la superficie cultivada de secano que se requerirá para atender a la creciente demanda de alimentos será del orden del 53%, hacia el año 2050. A nivel mundial, las tierras están disponibles, pero ello significa que la agricultura tendría que invadir terrenos marginalmente aptos, con lo que se agravaría la degradación ambiental, ya que más ecosistemas naturales se transformarían en terrenos agrícolas."

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