miércoles, 13 de octubre de 2010

El campo venezolano se replantea o desaparece


Es Octubre del año 2010 y justo cuando en diferentes países del mundo se preparan para celebrar el Día de la Alimentación, en Venezuela los acontecimientos indican avanzamos hacia una grave crisis agroalimentaria, como consecuencia del estatismo comunista que inspira y promueve anticonstitucionalmente el Gobierno nacional junto a los gobiernos estadales y municipales de su misma tolda, arremetiendo contra la propiedad y los productores privados del campo. Así procede, por órdenes y decretos presidenciales inapelables, ejecutados a punta de fusil sin derecho a la defensa legal de los propietarios afectados, el despojo confiscatorio de las mejores fincas privadas, las agroindustrias, los silos y almacenes, la distribución, el transporte, y el agrocomercio. El objetivo aparente es el apoderamiento estatal de todos los medios de producción del sector agroalimentario. Sin embargo el objetivo real es el control de la alimentación de los venezolanos utilizando la administración del hambre como mecanismo de dominación a un nuevo régimen comunista que se pretende autoritariamente implantar en Venezuela. En este nuevo escenario, la caída de la producción nacional de alimentos se cubriría y sustituiría in definidamente mediante importaciones, mientras el aparato burocrático estatal asume totalmente la producción, el procesamiento, el almacenamiento, la distribución, el transporte y la comercialización de todos los rubros agrícolas, sus productos y sus insumos. Como quiera que dicho esquema ya ha sido suficientemente experimentado en todos los países donde los regímenes comunistas se han implantado, siendo el fracaso la norma, como en Cuba; hambrearnos a todos los venezolanos quizás podrán. Lo que no podrán es mantenerse en el Gobierno por siempre, porque llueve y escampa y todo lo que sube baja. Por eso el campo se replantea o desaparece. Primero su liderazgo pasa por un período de adaptación, revisión o reemplazo por nuevos líderes, en respuesta al nuevo escenario donde no se trata ahora de liderar la lucha por las reivindicaciones acostumbradas como son los precios y las condiciones para producir. El liderazgo del campo hoy debe luchar es por su existencia y supervivencia ante las condiciones del entorno confiscador. En segundo lugar y no de último, toca a cada productor, agrotécnico, agroindustrial, comerciante, transportista, y a todos los trabajadores del sector agrícola, hacer lo que tenga que hacer, para defender el campo y a Venezuela del totalitarismo comunista que se nos pretende imponer, tal como ordena a todos los venezolanos, la Constitución Nacional todavía vigente. Caso contrario, por tiempo indeterminado, ordeñaremos las pocas vacas que queden a punta de fusil.

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