lunes, 15 de noviembre de 2010

Del uso juicioso y correcto de plaguicidas


Leyendo el folleto FAO "Plaguicidas Equilibrio entre la protección vegetal y el uso responsable" conocimos se estima que en todo el mundo hay más de medio millón de toneladas de plaguicidas prohibidos, obsoletos y no deseados que son una amenaza para el medio ambiente y la salud humana. Preocupantemente de uno a tres trabajadores agrícolas de cada 100 en todo el mundo sufren de intoxicación aguda por plaguicidas, y las víctimas muchas veces son adolescentes, según el estudio Childhood Pesticide Poisoning, 2004, del PNUMA. En cuanto al cultivo que más plaguicidas utiliza es el algodón. En Asia, se estima que un 30% de todos los plaguicidas se aplica al algodón. Por eso la FAO recuerda que con un uso juicioso y correcto, los plaguicidas pueden ayudar a proteger los cultivos alimentarios y de otros tipos de daños excesivos de plagas y enfermedades, y también pueden proteger la salud humana y pecuaria de enfermedades transmitidas por vectores. Los plaguicidas además desempeñan funciones importantes en la protección de los productos frescos durante el transporte a través de distancias largas; garantizan que los embarques de alimentos frescos no contengan plagas y enfermedades inconvenientes para los países importadores; y contribuyen a la conservación de alimentos almacenados a granel, como los cereales. Sin embargo, depender demasiado de los plaguicidas puede ser nocivo para la salud de los agricultores y los consumidores, así como para el medioambiente y la economía. En muchos casos el uso de plaguicidas se puede reducir considerablemente sin comprometer la producción.

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