lunes, 15 de noviembre de 2010

Terror agrario y hambre hoy en Venezuela

Tras una década de terror agrario en Venezuela, caracterizado por invasiones violentas de fincas y despojos agrarios a los propietarios privados a punta de fusil, el documento "Estado actual de la Salud en Venezuela", presentado al país este mes de noviembre 2010, por el Dr. Claudio Aoun Soulie, Presidente de la Academia Nacional de Medicina, confirma lo desacertado de la política anti-agrícola que acaba con las fincas y productores privados de leche y carne, que son la fuente nacional de estas proteínas animales de alto valor biológico insustituibles en la alimentación de los venezolanos. De allí que publicamos el siguiente extracto de este importante trabajo, para el mejor conocimiento y reflexión gubernamental y ciudadana, sobre la gravísima situación de salud alimentaria de los venezolanos debida al menor consumo de proteínas animales. Leamos:

"La desnutrición es dependiente de la insuficiente ingesta de alimentos que puede ser por la falta de producción de alimentos en el país o seguridad alimentaria o la falta de dinero para adquirirlos, que es lo más frecuente. Las familias en pobreza crítica, constituyen una enorme y creciente carga social que necesita de la ayuda del Estado, ya que sus condiciones de vida son precarias, con muy bajos ingresos y severas deficiencias en cuanto al acceso a la educación, salud y la alimentación, por lo tanto, conforman los grupos humanos con mayor vulnerabilidad social y nutricional."

"El empobrecimiento de sectores importantes de nuestra población se produce en medio de una crisis económica, que tiene un efecto directo en la reducción de la disponibilidad de energía dietética como sería alimentarse con harina de maíz y la de trigo, el arroz, las pastas y las leguminosas, el aceite y el azúcar proporcionan 60 a 80% de las calorías, por tanto sobre estos pocos alimentos descansa la seguridad alimentaria de la población."

"La naturaleza de estos alimentos generalmente condiciona el tipo y la gravedad de la mal nutrición. La familia de los estratos más humildes ante la crisis que los afecta, ha incorporado en su dieta diaria alimentos que tienen mayor rendimiento calórico, encontrándose que los carbohidratos aportan 59% de las calorías totales y las grasas el 25% de las calorías, es decir, se ha incrementado el con sumo de cereales y grasas y ha disminuido el consumo de las proteínas de origen animal tales como carnes, huevos y leche."

"La mayor vulnerabilidad social en los grupos familiares de menores recursos, se reflejan en los altos porcentajes de hambre como consecuencia de la deficiencia de hierro y anemia, presentes en los niños lactantes y preescolares, adolescentes femeninas y las mujeres embarazadas de los estratos IV y V."

"El hambre crónica es la característica más sobresaliente de la coyuntura económica y social en nuestro país, es decir del niño o adulto que vive en un régimen alimentario deficiente. Los procesos de mal nutrición que se inician desde la etapa prenatal vanprogresivamente minando la salud del niño venezolano, encontrándose que a los siete años el niño desnutrido tiene una estatura similar al de un niño de cuatro años. La desnutrición en estos grupos, acentúa las secuelas de la agresión del medio ambiente y amplia la brecha social, son niños disminuidos tanto en el crecimiento físico como en el desarrollo funcional."

"Estamos en un momento en donde se han exacerbado los estados de hambre crónica, como consecuencia de una alimentación defectuosa o deficiente producto de la acción conjunta de factores biológicos, sociales, económicos y ambientales que hacen posible la aparición de la enfermedad. Si persiste el alza del costo de los alimentos y el desfase entre el salario y los gastos fundamentales de los grupos familiares podría romperse la situación de equilibrio inestable en que se encuentra el niño venezolano."

"En el país la mayoría de los niños crece en ambientes plagados de infecciones donde la falta de alimentación constituye el principal impedimento para alcanzar el peso y la talla que les corresponde de acuerdo a su edad."

"Ocho de cada diez hogares marginales están ubicados en las áreas urbanas. Para estos grupos el hacinamiento se transforma en un hecho cotidiano, lo que crea un ambiente propicio para la generación de situaciones que afectan el desenvolvimiento físico y psicológico de los integrantes de las familias y en especial de los niños que son los más vulnerables. Para sentir el problema hay que darse una vuelta por algunas de las barriadas que acordonan la capital. El crecimiento y el desarrollo del niño son los mejores indicadores de la salud, pues en ellos se refleja la distribución de la riqueza nacional, la cultura y los servicios."

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