
Sobre la pregunta que nos hacemos todos los conservacionistas de Venezuela, creemos tiene dos respuestas: la primera es hasta que se acabe toda la fauna en manos de los depredadores y la segunda, hasta que se implemente un plan de manejo integral de nuestra fauna, la cacería furtiva se penalice más severamente, y la cacería legal se implemente y posibilite inclusive a escala comercial, con zoocriaderos y zonas protegidas y de veda con temporada de caza anual. Al respecto es fundamental el inventario actualizado de la fauna, la mejor organización del servicio de fauna silvestre, la investigación científica y una moderna legislación. En el caso de la fauna llanera, la depredación por la cacería furtiva ha sido terrible y muy en especial en los hatos invadidos y/o confiscados por el Instituto Nacional de Tierras a los propietarios privados que a sus propias expensas llevaban a cabo la conservación de la flora y fauna llanera en sus predios. A la fecha no se conoce de planes ni programas de conservación en los hatos estatizados, y mucho menos de progresos, mientras los ministros de Agricultura y del Ambiente, no se dan por implicados sobre el tema de su clara responsablidad. Ciertamente la fauna llanera está en peligro de extinción, como si la administración del Ambiente en Venezuela se hubiese abstraído por completo del mundo moderno y ni siquiera tratan de aplicar los conocimientos de logros y progresos existentes. En Ohio, E.U.A., leímos hoy 30 de noviembre de 2010, en el Columbus Distpatch, que esta semana se inicia la temporada de caza del venado cola blanca. Unos 125.000 animales serán cosechados por los cazadores, manteniendo en equilibrio con la naturaleza y el territorio disponible, la población estimada de 750.000 venados en Ohio. Por su parte, la economía del Estado de Ohio se beneficia con más de US$ 800 millones generados por todas las actividades conexas a la cacería del venado.
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