
Disponibilidad, acceso, estabilidad y utilización de los alimentos son los cuatro pilares de la seguridad alimentaria. Con respecto a la disponibilidad de alimentos en Venezuela, tras el sensible deterioro causado al sector agroalimentario por las políticas de agricultura de puertos, control de precios y despojos de fincas y agroindustrias privadas, la caída de la producción nacional ha hecho que el país dependa mayormente de la importación de alimentos. Como quiera que estas importaciones son sustentadas con petrodólares subsidiados sobre el 50% o más de su valor real, la disponibilidad de alimentos para una población de 28 millones de habitantes, incluyendo las reservas que adquiere y acumula el Estado, debe considerarse precaria. Esto habida cuenta de la mayor dependencia externa, la volatilidad de los mercados y precios de alimentos, y las fluctuaciones del ingreso y renta petrolera como principal fuente de dólares al país que varían según precio internacional y producción exportada.
Por su parte, en Venezuela el acceso a los alimentos es condicionado por el poder adquisitivo de la población, afectado por la inflación, la devaluación y el desempleo. También el acceso a los alimentos está afectado por la dificultad de los productores para abastecerse de los insumos necesarios para la producción, habida cuenta de que el control de precios rige para los productos pero no para la mayoría de los insumos que deben comprarse a precio libre. Otras consideraciones sobre el acceso de los alimentos en Venezuela, incluyen además de los problemas crónicos del mal estado de las vías rurales, del deterioro y deficiente administración de la infraestructura pública de riego, la falta de información y estadísticas sobre mercados y precios, los excesivos controles de movilización de insumos y productos, y el racionamiento de combustibles como practicado en los estados fronterizos sujetos a racionamiento lo que limita la producción y entonces la oferta. Y por el lado del acceso a los alimentos importados, el deterioro de los puertos y la corrupción de los puertos estatizados, es evidente afecta la población. Como en el caso reciente e impune de los 4.000 contenedores de la empresa estatal PDVALcon 130.000 -140.000 toneladas de alimentos podridos o vencidos, que nunca llegaron a expenderse los mercados sociales de alimentos con pérdida total del dinero público invertido y por supuesto con disminución del consumo de alimentos entre la población vulnerable para los que se importó.
En cuanto a la estabilidad alimentaria es obvio que la oferta de alimentos debe ser continua a la población, por la necesidad fisiológica de alimentarse y nutrirse diariamente que tiene todo ser humano. Sin embargo, las tres comidas al día - desayuno, almuerzo y cena, no son posibles para muchos venezolanos que se encuentran en la dramática situación de hambre, que entonces apenas hacen media a una de variable calidad nutricional. Observando que en Venezuela los factores políticos y económicos son fuertes determinantes de la estabilidad alimentaria dada su condición de país importador neto de alimentos, son preocupantes las variaciones interanuales del tonelaje de alimentos importados y de la disponibilidad por habitante que la política y la economía determinan. Si a esto sumamos las fluctuaciones de precios de alimentos a pesar de los controles, se sigue ignorando el hecho de que la disminución de la oferta nacional presiona alzas. Del mayor interés observar como ejemplo de inestabilidad alimentaria, la que demuestra el consumo de leche por habitante en Venezuela determinado más por la variable importación según las cifras disponibles de disponibilidad del rubro entre 1990 y 2008. El consumo total pudo llegar hasta 108 litros de leche por persona año en 1998 para caer 68 litros persona año en 2004. Esto mientras la producción cae desde 79.9 litros por persona año a 40,6 litros persona año o sea casi la mitad, en 2004. Se desconocen las estadísticas de 2008 a 2010, conociéndose solo que ha aumentado la importación y caído la producción nacional muy por debajo de 60 litros valor que incluye la leche reciclada que es la leche en polvo importada batida y reconstituida como pasteurizada. Mientras, a la población escolar o sea los venezolanos del futuro, se les ha eliminado el programa del vaso de leche escolar, cuyas ventajas son del mayor comprobado beneficio nutricional a los niños dado el alto valor biológico de las proteínas de la leche.
También el cambio climático hace estragos en la estabilidad alimentaria. En 2009 la sequía en Venezuela golpeó severamente a los agricultores y la producción nacional disminuyó. En 2010 las lluvias e inundaciones del final del año fueron extremas y todavía en enero 2011 se desconoce la magnitud del impacto, destacando además que en algunas zonas agropecuarias afectadas como el Sur del Lago, el factor político de los despojos de 47 fincas privadas excusadas causará mayor merma a la producción y oferta de alimentos desde esa importante región que las mismas inundaciones. Al martes 4 de enero de 2011, hasta un metro de agua cubría la inundación en vastas zonas de producción del distrito Colón, estado Zulia.Por último, la utilización de los alimentos referida a su inocuidad hacen que la población requiera disponer de agua potable, gas para cocinarlos, electricidad y refrigeración para conservarlos. Todo esto además de asegurar que en los hogares todos los miembros de la familia puedan consumir los alimentos en forma equitativa. De más señalar las pésimas condiciones de salubridad existentes en las rancherías de la marginalidad de las ciudades o en las zonas rurales donde el pauperismo tiene arraigo tras las invasiones y despojos de fincas privadas. Carentes de servicios básicos como agua, luz, gas, cloacas, sépticos, aseo urbano y rural, etc, y habitando en ranchos y condiciones muy precarias, son millones los venezolanos expuestos a contraer enfermedades por alimentos mal manejados y conservados. Para completar, la antihigiénica preparación y venta informal de alimentos es general, con lo que aún siendo disponibles, accesibles, y relativamente estables, la utilización final es inadecuada por falta de higiene e inocuidad de los alimentos.
Como vemos, seguridad alimentaria no es importar y distribuir alimentos directamente a través de Mercal y PDVAL como pretende y asume hoy día el Estado creyéndose omnipotente, pues como siga acabando con la agricultura y la propiedad privada solo lleva a Venezuela camino a la hambruna. Y para que no quede duda de que estamos hablando, hambruna es la crisis socioeconómica, relativamente prolongada, consistente en el progresivo empobrecimiento de los grupos más vulnerables y el deterioro de sus sistemas de sustento, con una falta masiva de disponibilidad y de acceso a los alimentos. La "patria bonita" y el "hombre nuevo" que demagógicamente se plantean, no son posibles con hambre, sin agricultura, tal como no la han sido en Cuba celebrando tristemente 52 años de libreta de racionamiento o en cualquier país bajo régimen comunista que se conozca y exista todavía.
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