domingo, 20 de noviembre de 2011

Circuito o cortocircuito lácteo?

Juan Troconiz

lecheescolar200"En Venezuela consumimos leche porque tenemos petróleo. De no ser así, acompañaríamos a Haití, como último país del continente en el consumo de leche; alimento imprescindible en la dieta, en particular para niños en crecimiento, mujeres y adultos mayores. Una vez llegamos a consumir lo que es recomendable de leche, 130 litros/habitante/año, eso fue en 1985, pero de allí se inició un descenso que no ha parado y hoy consumimos 70 lts/hab/año, casi la mitad de lo que deberíamos consumir. Esta reducción en el consumo ha sido calificada como la expresión negativa más relevante del deterioro progresivo de la calidad de la dieta de los venezolanos.

Ello demuestra que no es suficiente “tener billetes verdes” para comprar leche en la calle (exterior), porque es posible que no exista suficiente, que otros comprometan los inventarios, o que, comprándola a precios lícitos en el mercado mundial, con la calidad recomendable, los precios de venta serían altos, no asequibles a los sectores de menores ingresos, y que también son, quienes la requieren en mayor cantidad.

La mayoría de las veces cuando se habla de la leche, las noticias se refieren al abastecimiento y al reclamo de productores e industriales por el asunto de los precios, pero poco se dice con relación al bajo consumo y a la forma de ese consumo. La leche fluida, líquida, pasteurizada, cuyo consumo debiera ser el promovido, es la que más escasea y la que tiene mayor precio para el consumidor; el motivo, la pasteurización de la leche le proporciona condición para el consumo por pocos días, siempre y cuando se respete la cadena de frio. Hoy está disponible la leche procesada con la tecnología UHT, sometida a altas temperaturas y empaques especiales, que garantiza mayor durabilidad y no requiere refrigeración hasta su apertura, que está desplazando a la pasteurizada, por ser de más fácil comercialización. No resuelve del todo la exigencia del frío, en particular en el hogar, lugar en donde todavía existen necesidades de equipos y/o de calidad de servicio eléctrico.

Las plantas pasteurizadoras han vivido desde hace muchos años, de la producción de otras bebidas; algunas lácteas y otras a base de frutas tales como bebidas achocolatadas, chicha, yogures y jugos de frutas en diferentes concentraciones. Estas bebidas, por no tener precios regulados permiten compensar las pérdidas arrojadas en la pasteurización y comercialización de la leche. La industria de pasteurización debe competir con la de producción de queso, que paga a mejor precio la leche cruda y que, en el caso de la quesera artesanal, procesa inclusive leche de muy baja calidad sanitaria. El queso, en efecto, se ha convertido en la forma más difundida para consumir leche en el mundo, pero ello exige controles sanitarios para garantizar que el producto sea apto para el consumo humano.

El circuito lácteo comprende los eslabones de la producción primaria, procesamiento, comercialización y consumo.

La producción primaria en el caso venezolano muestra inconsistencias históricas que; sin embargo, ha logrado formular modelos eficientes y sostenibles pero que no ha alcanzado la protección deseable mediante la aplicación de una política gubernamental producto de un acuerdo con los diferentes eslabones del circuito. El bajo rendimiento promedio de producción por vaca y por día ha sido superado por productores emprendedores que, de disponer de mejores condiciones en el sector, con seguridad elevarían los indicadores a niveles comparables a la de países con superior desempeño en ganadería. Para ello disponemos de los saberes apropiados y está en desarrollo, sin estímulo dirigido, un proceso de construcción de las cuencas lecheras del llano que sustituirán la de la cuenca del Lago de Maracaibo, tal como ocurrió cuando el sur del lago reemplazo la ganadería del centro del país.

Venezuela con una población cercana a los 30 millones de habitantes requiere, para satisfacer un consumo de 130 lts/hab/año, cerca de 4.000 millones de lts de leche/año, pero la producción nacional es de 1.480 millones de lts/año lo que determina un déficit de 2.520 millones de lts de leche/año. Este déficit es suplido con la importación de leche en polvo, UHT y quesos.

La leche líquida utiliza aproximadamente el 25% de la leche cruda nacional. Su consumo se dirige principalmente a los sectores Ay B de la población. La industria debe ubicarse cerca de las zonas de producción y centro de acopios o receptorías. Existen datos que señalan que, de la producción nacional se destina un 25% a pasteurización, 20% a leche en polvo y cerca del 55% a quesos.

Cada producto tiene canales de comercialización, siendo el de la leche fluida el de mayor complejidad y costo, lo que impacta el precio del producto y los márgenes de comercialización y beneficio. Pero este es precisamente el producto al que con mayor rigurosidad le regulan el precio. La otra presentación con gran control es la leche en polvo. Esta política explica la existencia de desabastecimiento en leche fluida que es compensada con importaciones de leche en polvo y UHT.

La existencia de precios altos a nivel internacional y la vigencia de una política inflexible de los precios en el país configuran un escenario poco exitoso para abastecer el mercado nacional tanto con producción endógena e importación y de bajos niveles de consumo. Para fortalecer el circuito hay que construir acuerdos entre productores, industriales, comercializadores y gobierno, elaborar políticas de largo plazo e iniciar un proyecto de modernización productiva con el fomento y fortalecimiento de nuevas cuencas lecheras en los llanos venezolanos.

Lo que ocurre con la intervención y/o expropiación de fincas, organizaciones de asistencia a productores, a la industria, la elaboración profusa de leyes destinadas a restringir las libertades económicas y de producción e importación, la regulación de precios, la centralización en la adquisición por parte del gobierno de la leche en polvo, el desmantelamiento de la capacidad nacional para el desarrollo de conocimientos e innovación tecnológica, aunado a la existencia de hechos irregulares en la adquisición y almacenamiento de productos, tal como sucedió en el caso CASA-MERCAL-PDVAL, y que se comenta ocurrió o está ocurriendo para la adquisición de leche en polvo de segunda, vencida o por vencerse en cantidades que superan las 60 mil toneladas adquiridas a precios cercanos a los 1.900 US$/tonelada, muy por debajo del existente para el producto de calidad apto para el consumo humano, y que además se incorporan al circuito para distorsionar el mercado de leche pasteurizada al ofrecer un producto reconstituido como si este fuera leche completa pasteurizada, o bien incorporarlo en queseras artesanales para la fabricación de quesos, afectando también este segmento del circuito.

Así lejos de garantizar producción en el país, estimular el procesamiento con los beneficios que de ello se derivan y ofrecer productos nacionales de calidad a precios justos, está determinando la existencia de un deterioro del circuito que bien podríamos calificar del “cortocircuito lácteo nacional” que conducirá a la desaparición de la producción y transformación del alimento de mayor calidad biológica que es requerido para la alimentación humana y en particular de niños, adolescentes, mujeres en gestación o amamantando y mayores de edad.

Es necesario evitar el cortocircuito lácteo y para ello es indispensable la concentración de voluntades que permitan elaborar una estrategia para tal fin."

Ref. Juan Troconiz. Circuito o CortoCircuito Lácteo. Panorama Agroalimentario. Editorial. Maracay, Domingo de noviembre de 2011. troconizj@gmail.com

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