miércoles, 1 de agosto de 2007

Reforzar higiene de alimentos urgen FAO y OMS

Desde Roma, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han instado a todos los países a que refuercen sus sistemas de inocuidad alimentaria y adopten medidas de vigilancia mucho más rigurosas con respecto a la producción y el comercio de alimentos.


Últimamente, se han registrado diversos incidentes relacionados con la inocuidad de los alimentos como la detección de melamina química industrial en piensos para animales y peces o la utilización no autorizada de determinados fármacos de uso veterinario en la acuicultura intensiva que pueden afectar a la salud y llevar a la retirada de determinados productos alimentarios de los mercados internacionales.


Los incidentes de esta índole suelen deberse a la falta de conocimientos sobre los requisitos de inocuidad, y las implicaciones conexas, o al uso ilegal o fraudulento de ingredientes tales como aditivos alimentarios o fármacos de uso veterinario no autorizados.


Durante los últimos 12 meses, la OMS y la FAO han investigado un promedio mensual de 200 incidentes relacionados con la inocuidad de los alimentos para determinar sus repercusiones en la salud pública. La información sobre los incidentes de importancia internacional se ha compartido con los países a través de la Red Internacional de Autoridades en materia de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN).


Las deficiencias de los sistemas de inocuidad de los alimentos pueden hacer aumentar la incidencia de los problemas y enfermedades alimentarios causados por microorganismos como Salmonella, E. coli, Campylobacter y Listeria, por residuos de productos químicos agrícolas (plaguicidas, fármacos de uso veterinario, etc.) y por el empleo de aditivos alimentarios no autorizados. Las enfermedades diarreicas, por ejemplo, provocadas principalmente por el consumo de alimentos y agua insalubres, se cobran cada año la vida de 1,8 millones de niños.
Los sistemas de producción de alimentos de los países en desarrollo tienen que hacer frente a diversas dificultades: el crecimiento demográfico y la urbanización, la evolución de los hábitos de alimentación y la intensificación e industrialización de la producción de alimentos y agropecuaria.
Todo ello viene agravado por las condiciones climáticas, las deficiencias en materia de saneamiento y la debilidad de las infraestructuras públicas. En muchos países en desarrollo, la legislación sobre inocuidad de los alimentos es incompleta u obsoleta, o no se ajusta a las prescripciones internacionales. Además, las responsabilidades relacionadas con la inocuidad y el control de los alimentos tienden a estar dispersas entre varias instituciones, y los laboratorios carecen del equipo y los suministros esenciales necesarios.


Numerosos países desarrollados se encuentran en una situación similar, con sistemas de inocuidad de los alimentos fragmentados que no suelen incluir o abarcar la producción primaria, que es el origen de muchos problemas relacionados con la inocuidad de los alimentos. Así por ejemplo, la propagación en los últimos años de nuevas cepas de Salmonella en las aves de corral se originó en países desarrollados y se propagó ulteriormente por el mundo entero a través de los intercambios comerciales.


Si quieren asegurar una producción de alimentos segura para sus propios consumidores y cumplir los requisitos sanitarios y fitosanitarios internacionales aplicables a las exportaciones de alimentos, las autoridades nacionales de inocuidad de los alimentos deben reforzar la vigilancia. Los productores y comerciantes deben asumir sus respectivas responsabilidades para la producción de alimentos inocuos a lo largo de toda la cadena.


Las normas de la Organización Mundial del Comercio prevén que los países desarrollados ayuden a los países en desarrollo exportadores a alcanzar los elevados niveles de inocuidad de los alimentos necesarios para poder participar en el comercio internacional. La prestación de esa asistencia debería contribuir a crear o reforzar sistemas nacionales integrados de inocuidad de los alimentos que abarquen toda la cadena de producción. Ello requiere a menudo inversiones a largo plazo de varios miles de millones de dólares, así como asesoramiento técnico.


Ref. FAO. Incidentes y deficiencias en los sistemas de inocuidad de los alimentos. Roma 19/07/07

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