"El aumento de los precios de los cereales y las semillas oleaginosas ha dado un impulso muy bienvenido a las rentas de los agricultores que los producen. En las comunidades rurales se percibe un renovado optimismo al ver que la agricultura vuelve a convertirse en un sector rentable para las inversiones. En muchos países en desarrollo, dondela agricultura sufría un abandono de años, están surgiendo verdaderasoportunidades para desarrollar la producción local y reducir lapobreza.
¿Cómo ha sido posible? ¿Es algo sostenible? Los factores principalesque inciden simultáneamente en la recuperación de los mercados decereales y oleaginosas son tres, a saber: mayor demanda de alimentosde los mercados de fuerte crecimiento de Asia, China especialmente yde los países exportadores de petróleo, que se están beneficiando de los elevados precios del crudo; mayor demanda de insumos agrícolaspara biocombustibles, particularmente en los Estados Unidos;problemas de oferta, debido a la sequía en Australia pero también auna meteorología húmeda en Europa. El crecimiento del lado demanda parece ser permanente. Las perspectivas de crecimiento alargo plazo para Asia siguen siendo buenas y se espera que, en elfuturo previsible, los precios del petróleo permanezcan por encima delos 60 dólares por barril. Los gobiernos han asumido compromisos alargo plazo para incorporar biocarburantes en la gasolina y el gasóleo para reducir las emisiones de CO2 y cumplir con los objetivos enmateria de cambio climático.
¿Son éstas, realmente, buenas noticias para los agricultores? El aumento en los precios de los cereales y las semillas oleaginosas han repercutido en alimentos más caros. Esto ha concitado una enorme atención por parte de los medios informativos. Piensos a precios elevados han significado mayores costos de producción en los sectores de la carne y los lácteos, donde también aumentarán los precios. Las organizaciones de agricultores tienen que gestionar el frente del os consumidores ante el aumento en los precios que se pagan a losproductores. A ningún gobierno le gusta ver una escalada de precios de los alimentos que incrementa el costo de vida de los consumidores.
Los productores tienen que explicar que algunos de los aumentos de precios no guardan proporción alguna con el incremento de lasmaterias primas; después de todo, en el dólar de una barra de pan hay sólo 5 céntimos de trigo. Sin embargo, los alimentos son importantespara los consumidores. Representan apenas un 10 al 15 por ciento del gasto total de las familias en los países industrializados y la parte quede ello corresponde a los agricultores es casi insignificante.
Los programas de biocombustibles también benefician a los consumidores. Incluso Noruega, con sus abundantes recursos de petróleo y gas, ha introducido programas de biocombustibles. Con la tecnología actual, no existe un modo mejor de cumplir con los objetivos del cambio climático en el sector del transporte.
En segundo lugar, es necesario contar con más investigación. Incluso los vehículos eléctricos pueden ser alimentados con electricidad generada a partir de biomasa. Como dijo el Ministro del Medio Ambiente de los Países Bajos en una reciente reunión de la OCDE: “Si sólo hablamos de economía se nos escapa lo principal. Los biocombustibles son un buen carburante de transición hacia un futuro con energías más sostenibles”. Como muchos gobiernos centran el objetivo de sus programas de biocarburantes en la “sostenibilidad”, las organizaciones de agricultores deberían tener ese hecho en cuenta al elaborar programas de biocombustibles. Cualquier exportación de biocombustibles, por lo menos a Europa, seguramente deberá, en el futuro, satisfacer criterios de sosteniblidad. Es decir que habrá que certificar que se ha producido protegiendo el medio ambiente y respetando las normas de trabajo de la OIT. Si ese fuera el caso, sería muy importante que cualquier plan de certificación vaya acompañado de buenos programas de creación de capacidad para los agricultores de los países en desarrollo de modo que puedan cumplir con esos requisitos.
Los biocombustibles se pueden producir a partir de diversos insumos. Por lo tanto, cuando el precio de los cereales es elevado y del azúcar bajo, como sucede en este momento, los países productores de azúcar pueden impulsar su cuota en el mercado de combustibles dejando los cereales para el consumo humano. Sin embargo, los esfuerzos de los agricultores por producir bioenergía, no deberían ser óbice para que la industria continúe tratando de mejorar el rendimiento energético de los vehículos a motor así como la eficiencia de las refinerías de petróleo.
Una lección importante que deberíamos extraer del actual incremento en los precios de los cereales y las semillas oleaginosas es la importancia, como recurso, que tiene la agricultura en cualquier país. Los agricultores garantizan la seguridad alimentaria, han cambiado el espacio geopolítico de la seguridad en los combustibles, han reducido la “huella de carbono” del suministro de energía y aseguran un desarrollo equilibrado del espacio rural. Es una historia que los agricultores no deben dejar de repetir."
Ref. Ref. David King. Pan, biocombustibles y sostenibilidad. En: Agricultores en el Mundo – Boletin Informativo de la FIPA septiembre de 2007
NdE. El autor es Secretario General de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios - FIPA.
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