En el país donde falta la leche, la carne, el azúcar, entre otros tantos rubros de la dieta diaria, que entonces por barcos enteros se importan, invadir y destruir fincas privadas en plena producción para convertirlas en improductivos conucos y rancherías, y saquear mediante testaferros los fondos del dinero público de la agricultura, es acción propia de criminales agrarios que algún día serán enjuiciados.Abusando del poder e impunes por ahora, en el estado Yaracuy han cometido toda clase de tropelías, y hasta la xenofobia -delito de lesa humanidad- practican contra los productores, que son despojados a fuerza de terror de sus fincas en plena producción, inclusive mediante asesinatos. Por ello es preciso señalar cómo en el estado Yaracuy, la tarea de los criminales agrarios es invadir, destruir y repartirse las fincas y haciendas privadas que dedicadas a la caña de azúcar y la ganadería, son fuente por décadas de trabajo y productos.
Del efecto destructor de estos criminales agrarios, son víctimas escogidas las haciendas Gran Coco, Cocorotico y La Gran Yaguara, que conforman y son propiedad de la Agrícola Pecuaria Santa Isabel, C.A. empresa fundada en 1955, y que hasta ser asediada e invadida, surtía de caña de azúcar a varios centrales, de ganado gordo a los mataderos y de reproductores de raza Brahman rojo a los criadores de todo el país.
Hoy día los cañaverales desaparecieron como el semillero que a los nuevos centrales azucareros sirvió. El poco ganado que queda está encorralado para no ser comida gratis de los invasores y porque los potreros les son vedados. Invadido y sin poder producir, el propietario espera resignado por la expropiación y el pago correspondiente. Como tantos otros propietarios de fincas en similar situación, ha confirmado que la "revolución" ni produce, ni deja producir, o mejor dicho en criollo: "ni lava, ni presta la batea".
Ref. Pedro E. Piñate B. Criminales agrarios. El Universal. Caracas, 14 de abril de 2009. Opinión
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