"Con Santa Bárbara del Zulia y San Carlos como puntos importantes, no exclusivos, de referencia sobre el Sur del Lago, podríamos emborronar muchas cuartillas tratando de describir esta portentosa región de Venezuela. “Estas tierras son tan buenas que aquí si tirais clavitos al suelo, crecen cabillas”, me decía un colonés con el tono exagerado que en ocasiones caracteriza a los zulianos. Pero resulta que eso no se ha hecho solo. Cuatro generaciones de hijos de La Cañada y de Perijá, con algunos maracuchos aventureros, hace cerca de un siglo, se fueron hacia el Sur del Lago a conquistarlo. Muchos llevaron sólo a sus esposas y así empezó la historia. Pantanos, arenas movedizas, montes húmedos y las condiciones más adversas para trabajar sin recursos, no lograron detener el empuje de aquellos pioneros. Tres y cuatro generaciones han sido suficientes para convertirlo en las tierras más productivas del país, gracias al esfuerzo de zulianos y andinos que llegaron para quedarse".
"En el Sur del Lago no hay verdaderos latifundios. Tampoco terratenientes, es decir, gente con tierras ociosas o desperdiciadas. Allá se ha operado una verdadera reforma agraria natural, o mejor dicho, ha habido una justa distribución de la tierra impulsada por el crecimiento familiar. Las tierras fueron siendo divididas una y otra vez. Hijos y nietos pasaron a encabezar pequeñas unidades independientes de producción, ejerciendo los derechos de propiedad y posesión a plenitud para disponer de las mismas. Esas familias se formaron allá. Desde niños aprendieron todos los tercios de la lidia con la tierra y los animales y, gracias al sacrificio y privaciones de padres y abuelos, llegaron a convertirse muchos de ellos en excelentes profesionales universitarios, técnicos superiores o expertos en sus especialidades. Esto explica el grado de tecnificación y la alta productividad de las fincas."
Ref. Oswaldo Álvarez Paz. Zulia, trabajo, lealtad y dignidad. La Verdad. Maracaibo, 22 de diciembre de 2011

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