jueves, 16 de julio de 2009

Las perspectivas agrícolas 2009-2018

Poco o nada dados a actuar en el presente pensando en el futuro, por el cortoplacismo que impide el desarrollo, en Venezuela harían bien los responsables de la agricultura y la alimentación, en conocer y reflexionar sobre las implicaciones para el país, del reciente informe Perspectivas de la Agricultura 2009-2018, publicado por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Siendo la alimentación una necesidad básica, la agricultura a nivel global demuestra resistir más que otros sectores la crisis económica, pero sus dificultades podrían aumentar si la contracción de la economía se acentúa. En cuanto a los precios agrícolas, el informe estima que su descenso será moderado siempre que la recuperación económica comience en dos o tres años. Los precios de los alimentos han bajado respecto a comienzos de 2008 pero siguen siendo elevados en muchos países pobres. Para la próxima década no se espera que los precios de todos los productos básicos agrícolas, desciendan a los niveles previos a los máximos de 2007-08, excepto la carne de res y de cerdo. Mientras los cereales tendrán precios promedios 10 a 20 por ciento más altos en términos reales que en 1997-2006, y los aceites vegetales se preciarán 30 por ciento más.

Como elementos clave para apuntalar a mediano plazo los precios y los mercados de productos agrícolas, el informe señala la esperada recuperación económica, una mayor demanda de alimentos en los países en desarrollo, y el mercado emergente de biocombustibles. Esto advirtiendo que en los próximos años “no se pueden descartar episodios de volatilidad extrema en los precios similares al aumento experimentado en 2008”, influyendo en ello los costos del petróleo y la energía, así como el clima.

Porque en el mundo hoy el hambre afecta a casi mil millones de personas, la seguridad alimentaria “no es sólo cómo resolver la urgencia en el corto plazo; sino también cómo encarar los problemas de larga duración del combate a la pobreza y del crecimiento económico.” Por eso el informe concluye que “los gobiernos pueden contribuir mejor al desarrollo agrícola mediante políticas específicas”; y sentencia:
“Las mayores inversiones en agricultura, la ayuda para el desarrollo más eficaz y las reformas para comerciar así como las políticas nacionales; todas son parte de la solución.“

Como vemos el informe OECD/FAO nada dice que la seguridad alimentaria pueda lograrse como procede Venezuela, confiscando y estatizando fincas privadas, puertos, almacenes, silos, fábricas, el transporte y la distribución de alimentos. Tampoco fijando sus precios, importándolos y subsidiándolos indiscriminadamente, u obligando a los productores a cultivar lo que no saben ni quieren. Por eso las perspectivas agrícolas de Venezuela 2009-2018 y allende son inciertas, mientras un mundo más poblado y hambriento exige aumentar 40% la producción de alimentos para 2030 y 70% para 2050.

Ref. Pedro E. Piñate B. Las perspectivas agrícolas 2009-2018. Notas Agropecuarias Venezuela. Julio 2009.

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