¨De las grandes empresas ganaderas que existen en Venezuela, la llamada Compañía Ganadera Inglesa, es la más antigua y reconocida, operando ininterrumpidamente por casi ya cien años. Sobre el inicio de sus actividades refirió Fernando Calzadilla Valdés (1936), que a mediados de 1914 apareció en San Fernando el señor Cecil Meyerhein, quien realizó las primeras adquisiciones de hatos y ganados para la Compañía Ganadera Inglesa, que se instaló en Apure "sobre base de cuatrocientas leguas de sabanas y más de cien mil reses en los varios hatos comprados".
Con la llegada de los ingleses al Llano apureño se introdujeron nuevas prácticas ganaderas que contribuyeron a modernizar la ganadería llanera incluyendo las cercas para el ganado y las divisiones de las sabanas en potreros, antes poco o nada utilizadas.
Extendiendo la compra de hatos al Guárico, Cojedes, Portuguesa y Carabobo, la Lancashire General Investment Company Ltd., pronto integró sus actividades de cría, levante y ceba con el procesamiento industrial y la exportación de carne en su propio matadero frigorífico que construyó y operó en Puerto Cabello a través de su filial The Venezuela Meat and Products Syndicate, exportando la carne congelada hacia Inglaterra en sus barcos refrigerados. Esto duró hasta que el dictador Juan Vicente Gómez, quien controlaba el monopolio de la carne en las principales ciudades del centro del país, se vio amenazado en su negocio forzando el cierre y venta del frigorífico, forzando a la "Compañía Inglesa" a desistir de su industria y exportación de carne, como a paralizar toda nueva inversión en ganadería.
Sin embargo no todo sería revés para el grupo inversionista inglés, quien continuó adelante en sus actividades pecuarias en Venezuela superando esa época de transición económica en la que la agricultura y la ganadería, fueron relegadas por el auge del petróleo. El reconocimiento en justicia por la Corte Internacional de La Haya de los derechos conculcados por el dictador Gómez sobre el frigorífico industrial, y finalmente, la muerte misma de Gómez en 1935, permitió a la Compañía Ganadera Inglesa desempacar sus maletas, permanecer y seguir invirtiendo en el país.
Para ese tiempo la contribución del grupo inversionista inglés al progreso pecuario y agroindustrial del país había sido ya trascendental, pues antes de la construcción y operación de su frigorífico para la exportación de carne congelada en Puerto Cabello, no existía industria cárnica como tal en Venezuela, aun cuando era cuantiosa la producción de car ne salada y cueros salados de expor tación.
Superando por décadas el estrés económico y las presiones producidas por los grandes cambios políticos-sociales ocurridos en Venezuela, el aporte efectivo de la Compañía Ganadera Inglesa al país ha sido constante, produciendo carne en sus varios hatos o impulsando a través de los reproductores que ofrece a la ganadería, la mejora genética y productiva del rebaño nacional.
Por eso hoy, ante las amenazas de estatización de su propiedad privada, conviene al país saber que esta sin igual empresa ganadera, ha sido además por casi un siglo ya, fuente segura de trabajo y bienestar del llano y los llaneros.¨
Ref. Pedro E. Piñate B. // La Compañía Ganadera Inglesa. El UNiversal. Caracas, 4 de junio de 2005.

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