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lunes, 24 de enero de 2011

¿Quién dijo miedo? El campo no se rinde!


Con atención leímos el reportaje “El miedo a perderlo todo se extiende entre los hacendados” publicado el domingo 23 de enero de 2011 por Beatriz Lecumberri en Noticias 24 y distribuido por la agencia AFP. Al respecto el título no pudo ser más desacertado, pues generaliza siendo basado en una sola entrevista a un conocido ganadero de Sur del Lago. Después de casi 12 años de la llamada “revolución bolivariana”, y la implantación más perversa del terror agrario contra los propietarios privados de fincas en Venezuela, lo que la periodista debió haber observado es el coraje de nuestros productores del campo, para permanecer trabajando todos estos años al frente de sus empresas, superando todo tipo de dificultades y amenazas para realizar sus fundamentales oficios como agricultores y ganaderos al servicio del país. Por eso a quienes difundan o lean tal reportaje, vaya con esta nota la aclaratoria de que en Venezuela eso que llaman miedo "a perderlo todo" no hay entre los hacendados. En prueba de ello continúan adelante en sus labores, esperanzados que llueve y escampa y que el futuro está en el campo, pues no es eterno ningún gobernante ni gobierno. Así, quienes persiguen hoy a nuestros productores del campo cometen graves delitos que incluyen violaciones a los derechos humanos, por lo que tarde o temprano tendrán que rendir cuentas ante la justicia nacional e internacional. Además es de esperar que el bravo pueblo venezolano del que son también parte los productores y sus trabajadores, tomará las acciones debidas para restituir el estado de Derecho, la libertad y la democracia arrebatadas en el afán comunista. De allí que siendo el objetivo comunista acabar hasta con el último hacendado y finca privada en Venezuela, el Gobierno tendrá que emplearse a fondo violando cuanta ley exista, pues el tiempo de su último período constitucional se agotó. Y en caso de decidir perpetuarse a la fuerza por el camino de la dictadura, el planteamiento de los productores del campo seguirá siendo el mismo: ¿Quién dijo miedo? El campo no se rinde!

lunes, 20 de diciembre de 2010

La carta pública de Oswaldo Alvarez Paz

"Como venezolano, como zuliano, como primer gobernador electo y reelecto del Zulia, como su representante ante el Congreso de la República durante veinticinco años (cinco períodos), exijo el retiro inmediato de las tropas que pretenden tomar por la fuerza el Sur del Lago de Maracaibo.


Emplazo al Presidente Hugo Chávez Frías a ponerle fin a su política de ocupación ilegal y despojo armado de las tierras más productivas y bien cultivadas del país. De no hacerlo lo retamos a que se ponga personalmente al frente de las fuerzas de ocupación y asuma la responsabilidad de lo que allí pueda suceder. Allá nos encontraremos. No podrá desviarla hacia subalternos militares y civiles que deberán tener presente que los delitos de lesa humanidad no prescriben. Tanto quienes ordenan como quienes ejecutan, son responsables de por vida.

Pedimos a todas las organizaciones, públicas y privadas, nacionales e internacionales, a hacer presencia en el Sur del Lago de Maracaibo, para impedir la comisión de actos criminales. Sería triste e insuficiente que más tarde se limitaran a hacer el inventario de los crímenes, abusos y atropellos contra la gente de trabajo de una zona que abarca, además del Zulia, a los estados andinos, Trujillo, Mérida y Táchira. Hoy mismo estamos informando a la comunidad internacional de cuanto sucede.

Sr. Presidente,
Usted asume la dictadura comunista y pretende imponerla a una Nación que la rechaza. Lo hace amparado por la fuerza de las armas que deberían estar al servicio de ella y no al de una persona o ideología política. Violenta el Estado de Derecho, desconoce la Constitución y atenta contra derechos humanos fundamentales al restringir la libertad y los alcances de la propiedad mediante disparates comunistoides fuera de tiempo y lugar. Desaparecen tanto la seguridad jurídica, como la de las personas y los bienes. El pueblo democrático no lo va a tolerar. Nuestra fuerza está en la razón, en el respeto a la Constitución y en principios y valores que hoy adquieren más vigencia que nunca. Usted provoca una confrontación grave, que lamentablemente tendremos que asumir.

Sr. Presidente,
Usted sabe que los productores del Sur del Lago de Maracaibo y los de toda Venezuela, no son bandidos ni hampones. Son hombres de trabajo. Por generaciones han cultivado la tierra y criado rebaños estupendos. ¿Por qué se empeña en destruir al sector agropecuario y con él a la producción nacional? El negocio de las importaciones de alimentos está convertido en un gran fraude. Ya basta.

Hacemos un llamado a todos los sectores afectados por las leyes inconstitucionales que han sido despachadas recientemente y a los que seguramente lo serán como consecuencia de la Ley Habilitante, a entender que en el Zulia se libra una batalla en defensa de nuestros derechos frente a la tiranía y a unirnos todos por la libertad y la democracia."

El Zulia se levanta para que Venezuela no se pierda.

"Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho" Simón Bolívar

Fdo. Oswaldo Alvarez Paz
Caracas, 20 de diciembre de 2010






viernes, 10 de diciembre de 2010

Ni censura ni barbarie: democracia es libertad

No puede ser casualidad ninguna, sino coincidencia a drede y vil, que en la semana commemorativa de la Carta Universal de los Derechos Humanos firmada el 10 de diciembre de 1948 por los estados miembros de las Naciones Unidas, incluyendo Venezuela, en nuestro país se sucedan desde el Estado tropelías y violaciones múltiples de los derechos humanos, ante las cuales es suicida para los ciudadanos permanecer callado y aceptar sumisamente la inaceptable falta a los derechos humanos consagrados. Por ello, los venezolanos del campo rechazamos desde los despojos agrarios a punta de fusil a 43 propietarios de fincas productivas en el Sur del Lago, hasta la pretendida censura de Internet y punto único de acceso, que una oscura diputación de salida, reprobada recientemente por el pueblo que no los reeligió, entre gallos y media noche se dispone a aprobar, para que los venezolanos solo leamos y publiquemos lo que el Gobierno disponga, como si el derecho a la información, a leer, a escribir, a expresarse, a comunicarse, no fuese uno universal y humano e irrenunciable de los hombres y mujeres libres.

De allí que ni censura ni barbarie aceptamos los venezolanos que se nos pretenda imponer pues democracia es libertad. Como herederos de la gesta libertadora, hace ya dos siglos que decidimos vivir por siempre en democracia y libertad, que aún con interrupciones ha prevalecido como debe ser. Así que para la mejor reflexión de todos, procede la lectura del discurso de orden del escritor Mario Vargas Llosa durante la entrega hoy del Premio Nobel de Literatura 2010 en la Academia Sueca. Se titulado "Elogio de la lectura y la ficción", y de el,  publicamos el siguiente extracto. Leamos:

"Algunas veces me pregunté si en países como el mío, con escasos lectores y tantos pobres, analfabetos e injusticias, donde la cultura era privilegio de tan pocos, escribir no era un lujo solipsista. Pero estas dudas nunca asfixiaron mi vocación y seguí siempre escribiendo, incluso en aquellos períodos en que los trabajos alimenticios absorbían casi todo mi tiempo. Creo que hice lo justo, pues, si para que la literatura florezca en una sociedad fuera requisito alcanzar primero la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia, ella no hubiera existido nunca. Por el contrario, gracias a la literatura, a las conciencias que formó, a los deseos y anhelos que inspiró, al desencanto de lo real con que volvemos del viaje a una bella fantasía, la civilización es ahora menos cruel que cuando los contadores de cuentos comenzaron a humanizar la vida con sus fábulas. Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola."

"Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes. Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad que las hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real. Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor." (...)

Nuevas formas de barbarie
"Como todas las épocas han tenido sus espantos, la nuestra es la de los fanáticos, la de los terroristas suicidas, antigua especie convencida de que matando se gana el paraíso, que la sangre de los inocentes lava las afrentas colectivas, corrige las injusticias e impone la verdad sobre las falsas creencias. Innumerables víctimas son inmoladas cada día en diversos lugares del mundo por quienes se sienten poseedores de verdades absolutas. Creíamos que, con el desplome de los imperios totalitarios, la convivencia, la paz, el pluralismo, los derechos humanos, se impondrían y el mundo dejaría atrás los holocaustos, genocidios, invasiones y guerras de exterminio. Nada de eso ha ocurrido. Nuevas formas de barbarie proliferan atizadas por el fanatismo y, con la multiplicación de armas de destrucción masiva, no se puede excluir que cualquier grupúsculo de enloquecidos redentores provoque un día un cataclismo nuclear. Hay que salirles al paso, enfrentarlos y derrotarlos. No son muchos, aunque el estruendo de sus crímenes retumbe por todo el planeta y nos abrumen de horror las pesadillas que provocan. No debemos dejarnos intimidar por quienes quisieran arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización. Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos ha ido sacando de la vida feral y acercándonos –aunque nunca llegaremos a alcanzarla– a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura, aquella que sólo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer. Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad"

PD. El texto completo del discurso del escritor Mario Vargas Llosa, está disponible para su lectura en http://www.revistalafactoria.eu/articulo.php?id=624

martes, 12 de octubre de 2010

Fedcámaras: Una sociedad libre para la prosperidad

UNA SOCIEDAD LIBRE PARA LA PROSPERIDAD
Declaración de la LXVI Asamblea Anual de Fedecámaras, de Puerto Ordaz

1. Los empresarios venezolanos, reunidos en la ciudad de Puerto Ordaz en ocasión de la LXVI Asamblea Anual de FEDECAMARAS, nos dirigimos al país para ratificar el compromiso que tenemos para construir una Venezuela productiva y eficiente que sea capaz de contribuir a la solución de los problemas de la gente.

2. Una nueva relación de fuerzas fue decidido el 26 de septiembre. Las elecciones parlamentarias se convirtieron en un hecho político de singular importancia. Los venezolanos decidimos enviar un mensaje claro y preciso a favor del pluralismo democrático a la vez que rechazamos con igual firmeza cualquier pretensión de seguir transitando por la senda del socialismo arbitrario y excluyente cuyos resultados económicos, sociales y políticos están a la vista.
3. La economía nacional no atrae inversiones, tampoco genera nuevos empleos, ni alienta el emprendimiento productivo. El sector informal de la economía ha seguido creciendo y la pobreza sigue vigente en sus condiciones estructurales. La presión social que significa crear cada año trescientos mil nuevos empleos pone en entredicho todo el sectarismo económico propio del socialismo del siglo XXI a la vez que pone de relieve la necesidad social de contar con la empresa privada, con los empresarios emprendedores, con sus trabajadores, con todos los activos sociales de más de 500 mil empresas.

4. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es el punto del encuentro nacional para superar este estado de conmoción. Derechos, libertades, garantías y obligaciones nos colocan en el único diálogo verdaderamente fructífero, alrededor del proyecto nacional, democrático, incluyente, progresista y moderno que estimula el emprendimiento a la vez que le exige al gobierno que cumpla con sus obligaciones, perfectamente delimitadas en cada una de las atribuciones del poder público. Rechazamos las interpretaciones casuísticas de nuestra carta magna. Repudiamos el despotismo que significa poner al gobierno por encima de las leyes y al socialismo del siglo XXI por encima del espíritu y propósito del acuerdo social que firmamos: Queremos Democracia, Justicia, Estado de Derecho y un proyecto de país que cercene
el odio y el resentimiento como excusas para la expoliación de la riqueza productiva.

5. Los resultados del desconocimiento de los derechos y libertades no pueden ser menos propicios. Inseguridad, Entreguismo, Abatimiento Económico y Excusas son los únicos resultados de un proyecto económico insensato e inviable que pretende colocarnos en el trance de un solo patrono que con la tiranía del monopolio quiere decidir cada una de las dimensiones de nuestra vida pública y privada. A la vista del país están los resultados adversos. Empresas quebradas cuyo único sentido es participar del presupuesto nacional que por esa razón no alcanza para atender los problemas de la sociedad. A la vista de todos están los apagones, la escasez, la debacle de la infraestructura nacional, el déficit de viviendas, la reaparición de las viejas pandemias, y el crecimiento inocultable de la delincuencia organizada para retar al Estado de Derecho y mantenernos a todos entre la zozobra y el miedo.
6. No podemos aceptar que el objetivo central de la política económica del gobierno sea la destrucción del país. Cada vez que se confisca una empresa privada Venezuela pierde calidad de vida y oportunidades para construir un futuro esperanzador. No es casual la dolorosa partida de nuestros jóvenes porque aquí en su país no ven ni seguridad ni futuro. Tampoco es casual que prive entre nosotros la ingrata sensación de la precariedad. Por eso rechazamos que se siga insistiendo en la ruta del despotismo económico y de la violación sistemática de todo el Estado de Derecho. Rechazamos que la vocería oficial esté llena de amenazas proferidas contra la estabilidad de las empresas. Repudiamos el uso falaz del discurso político para intentar justificar lo injustificable. No podemos aceptar que a la larga lista de empresas destruidas se sumen otras más.

7. Venezuela es un país que nació para acoger en su seno a hombres libres y prósperos. Reconocemos el coraje y la tenacidad de miles de trabajadores cuya determinación ha enfrentado al gobierno al dilema de imponerles por la fuerza lo que ellos rechazan: una estatización forzada que los deja al margen de la contratación colectiva y demás derechos laborales. Apreciamos y admiramos el talante firme de los empleados que resisten con mucha entereza amenazas, improperios y embates de un régimen que quiere arrebatarles la tranquilidad de un empleo de calidad, estable y bien remunerado. Estamos con ellos y con sus accionistas en el esfuerzo de que se les respete, que se respete la Constitución y que se reconozcan todos sus derechos y garantías ciudadanas.

8. La agenda de los empresarios venezolanos es el país democrático y pluralista en el que se pueda debatir sin que nadie ponga en peligro sus derechos y libertades. Vivimos un tiempo desolador en el que muchos empresarios han tenido que exilarse y otros sufren la triste condición de ser acusados sin poder defenderse. Rechazamos que los empresarios sean los presos políticos del socialismo del siglo XXI y que los canales del Estado sean los vehículos para dañar su reputación sin que se les reconozca el derecho a la legítima defensa y a la preservación de su integridad y dignidad personal. Esta situación tiene que acabarse.

9. El contraste puede ser inmenso. Hoy el Presidente de Chile está culminando un proceso de rescate de 33 mineros. Sin arrogancia se reconoció que lo que todo el país deseaba era la conjugación de esfuerzos para lograr el objetivo de salvarlos. Y el Presidente Piñera lo hizo. Convocó, coordinó la ayuda, buscó a los mejores, pidió la cooperación internacional y allí están los resultados concretos que todo el mundo celebra. Nosotros podemos aspirar a lo mismo, depende simplemente de una voluntad política para la integración y el consenso y no para el resentimiento y los odios.

10. En ese sentido rechazamos el proyecto de ESTATIZACIONES, NACIONALIZACIONES Y CONFISCACIONES, QUE DESARROLLA EL GOBIENO NACIONAL, en el convencimiento de que su plan de apropiarse del aparato productivo interno y de las principales instituciones privadas del país, a través de la trampa retórica de una ideología política socialista que no está alineada con la Constitución Bolivariana de Venezuela, no persigue el bien común y la prosperidad del país, sino por el contrario tiene por objetivo secuestrar a la sociedad y apropiarse de nuestros recursos naturales para financiar y promover una guerra imaginaria y una revolución, contraria a nuestra historia de pueblo libre y democrático.

11. Convocamos así a todos los venezolanos, a compartir con el empresariado nacional, los trabajadores, los estudiantes, las universidades, las academias, la iglesia y con nuestras instituciones emblemáticas, nuestra propuesta de construir juntos las nación que soñamos.

12. Estamos convencidos que El futuro se Construye hoy, paso a paso y sin pausa, con el Concurso de Todos. La agenda no es otra que la patria libre con progreso social. Nuestra agenda es Venezuela.

jueves, 8 de julio de 2010

Venezuela: los del campo estoicos resistimos


Hay en Venezuela el pensamiento colectivo de que el país debe definitivamente cambiar para mejor. Lamentablemente no piensan así quienes desde Caracas comparten anticonstitucionalmente las altas funciones del gobierno con La Habana, explicándose entonces la complicadísima situación política del país. Por eso se obstinan estos en seguir adelante con su pretendido proyecto Castro comunista para Venezuela, que la mayoría de venezolanos ya rechazamos en Referéndum Constitucional, y seguiremos rechazando. En consecuencia, el deterioro de la economía no se ha hecho esperar, mientras crece sostenidamente la del resto de Latinoamérica y del Mundo. Tras el derrumbe de la economía, las presiones sociales son inmensas, mientras el clientelismo que ha sostenido al gobierno es más difícil de atender. La producción petrolera es mucho menor, y las ventas prepagadas por China ya gastadas, como el virtual fiado o regalo de petróleo diario a Cuba y otros países, reducen a la mitad el ingreso disponible en dólares, con lo cual la provisión de divisas a través de Cadivi y del BCV es mucho más reducido. En estas condiciones el funcionamiento de las empresas privadas, ya por demás dificultado por la confiscación, amenazas y controles, es cada vez más difícil, comprometiéndose la producción de bienes y servicios, el PIB no petrolero y el aporte a la recaudación fiscal. De cómo todo esto se refleja en el ciudadano común, basta la visita al mercado para las obligadas compras de alimentos, y la carestía de la vida en general, para descubrir que la economía nacional es un desastre. Aparte de esto no hablemos de la inseguridad personal o jurídica, que los del campo hace tiempo la perdimos, explicando porque no se produce suficiente alimentos en Venezuela, aparte de la política de puertos, evidenciada en su máximo drama con el caso de las 122.000 TM de alimentos podridos y vencidos de PDVAL/PDVSA que se trata y mantiene oficialmente como “una menudencia” con solo tres chivos expiatorios detenidos y la mayor impunidad de los verdaderos pillos en el alto gobierno. Por todo esto, muchos compatriotas piensan que llegamos al principio del fin, aunque tal vez es solo el fin del principio, creo nadie podría definirlo. De allí que la actitud más correcta es para cada quién, es seguir adelante, trabajando en su diaria labor. Puede que un día de estos cualquiera, el azar nos sorprenda a todos con un país cambiado para mejor, o simplemente lleguemos al fin o sea a lo peor. Y es que en un país donde la gente solo calla y otorga, los pillos siguen haciendo de las suyas que es delinquir. Así cambiar para mejor no es una meta u objetivo ciudadano como debiera, sino un azar, con menos probabilidades de lograrse que seguir para peor. Ciertamente cada ciudadano venezolano hoy, debe decidir su propia suerte y destino, entre aguantar callado hasta morir sin vergüenza haciéndose el ciego, sordo y mudo, ante tantas tropelías, o seguir resistiendo en medio del mutismo y la pasividad colectiva, sobrevivir y sacar el país adelante trabajando cívicamente por un país mejor. Por nuestra parte le decimos a todos nuestros compatriotas, que los del campo estoicos resistimos trabajando por un país mejor.

sábado, 3 de julio de 2010

La Asamblea Anual de FEDENAGA al país

LA XVLII ASAMBLEA ANUAL DE LA FEDERACION NACIONAL DE GANADEROS DE VENEZUELA - FEDENAGA, dedicó dos días a analizar, evaluar y discutir distintos aspectos que influyen en el sector agropecuario del país; por ello, como resultado de dichas evaluaciones, manifiesta su preocupación y alerta a los productores agropecuarios del país y a la población en general sobre el carácter y naturaleza de las últimas leyes que de manera apresurada e inconsulta ha aprobado la Asamblea Nacional, así como sobre los proyectos sometidos actualmente para su próxima aprobación.



Ese conjunto de leyes apunta en dirección contraria a los derechos y garantías consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y su contenido no es otro que el de imponer por vía legislativa, el proyecto de reforma constitucional rechazado por el pueblo venezolano en diciembre de 2.007.


A lo anterior se agrega el hecho de que tanto el texto constitucional, como las leyes recién aprobadas, son interpretadas y aplicadas bajo el esquema de una autoridad que se aparta de las normas y principios de la constitución, como lo es especialmente el de ejecutar expropiaciones que en la práctica no son otra cosa que la confiscación de la propiedad privada, lo cual está expresamente prohibido por la Constitución y la ley, pues ello solamente es permitido mediante procedimientos administrativos y judiciales especialmente contemplados en las leyes respectivas.


Es realmente preocupante para este gremio observar el atropello que continuamente se viene cometiendo en contra de los productores de predios pequeños y medianos, que de ninguna manera pueden ostentar la calificación de latifundio.


Resulta también inaudito que en muchos casos, pequeños productores del campo son intervenidos y expropiados, sin que se les dé la más mínima oportunidad de ejercer el sagrado derecho a la defensa, pues de manera totalmente arbitraria se procede mediante la utilización de la fuerza pública y del Instituto Nacional de Tierras y hasta del Indepabis, a tomar dichos fundos productivos, para posteriormente dejarlas en abandono , prevaleciendo siempre la destrucción de los instrumentos y cultivos, afectando de ese modo la capacidad productiva del país.


El contenido del proyecto de reforma de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, ya discutido sin la participación de los organismos y gremios que agrupan a los productores del campo contiene dispositivos, que incluso con anterioridad han sido declarados como inconstitucionales por el Tribunal Supremo de Justicia y por otra parte también se observa que tiene una orientación de carácter social y político contraria a los principios y normas que garantizan el derecho de propiedad.


De acuerdo con este proyecto, el más mínimo pedazo de tierra productivo o no, puede ser expropiado sin audiencia del afectado y pasado a manos del Estado sin ningún tipo de indemnización, es decir, se consagra la confiscación de las tierras.


La política aplicada al campo no ha traído beneficios para el país, por el contrario, ha sido un factor de perturbación de la paz social, tan necesaria para el desarrollo del país.


Se procede de manera arbitraria a destruir lo que existe, afectando de ese modo la seguridad agroalimentaria de los venezolanos. Por ello, la esta Asamblea de Fedenaga declara su total rechazo a la aprobación de este proyecto de reforma y advierte que el mismo traerá más merma en la producción agroalimentaria, incremento de las importaciones de los productos básicos como lo son especialmente la carne y la leche y sus derivados, productos éstos que también son afectados por el régimen de regulación de precios que obliga a los productores a trabajar bajo pérdida, produciéndose un desequilibrio económico.


Al afectarse gravemente el derecho de propiedad de la tierra, indudablemente se descapitaliza el campo venezolano y se disminuye a su más mínima expresión, la posibilidad del crédito bancario para el desarrollo de nuestra ganadería.


Igualmente los productores agropecuarios denunciamos la presencia de la delincuencia organizada y todos los grupos armados al margen de la ley, promoviendo y ejecutando Vacunas, Extorción y Secuestro asociados a la actividad del tráfico de drogas, lo que genera un flagelo que viene creciendo a un ritmo preocupante y acelerada, enquistándose en nuestra sociedad, como lo es el sicariato, amparados y protegidos por estos grupos delincuenciales, y la pérdida de los valores familiares como célula principal de la sociedad, la polarización y la división social generado por un discurso político incitador de la violencia , la evidente complicidad de funcionarios de cuerpos de seguridad, un sistema de justicia colapsado arcaico y no ajustado a la realidad social venezolana que incentiva la Impunidad, que no permite la inserción del ciudadano generador de bienestar a la sociedad y la tímida acción por parte del Estado y sus Instituciones que evidencia el clima de anarquía y de violencia en la que está sumergida Venezuela.


La inseguridad dejó de ser un problema del sector ganadero para pasar a ser un problema general. Existe un terror general porque en Venezuela no manda el pueblo, manda el hampa.


Por todos los antecedentes antes mencionados no existen garantías para los venezolanos, por lo tanto exhortamos a la colectividad en general a pronunciarse activamente con todos los mecanismos que nos proporcionan la Constitución y las leyes, como la revisión por parte del poder legislativo de esta problemática y exigir el respeto y el derecho a la vida en un ambiente de paz, tranquilidad , armonía y de respeto a los derechos humanos.


A los problemas antes mencionados, se agrega ahora el hecho insólito de la pérdida de alimentos como leche, arroz, margarina, embutidos, pollo, aceite, harina y de toda una gama de productos importados que inexplicablemente se han deteriorado y perdido, al no contarse y preverse con un sistema de almacenamiento y de distribución por parte de los organismos del Estado encargados de su importación, custodia, mantenimiento y distribución para el consumo de la población venezolana. Parece ser cierto que en este caso existe una gravísima responsabilidad de las personas encargadas de éstas importaciones, de su adecuado almacenamiento y conservación y de su eficaz distribución, pues los hechos demuestran que en lugar de su aprovechamiento, ha ocurrido una irremediable pérdida, no solamente desde el punto de vista económico sino incluso desde el punto de vista humano, pues no es posible admitir que mientras el pueblo, en su gran mayoría carece de una alimentación adecuada y asequible, ocurra una cuantiosa pérdida que sobrepasa las 130.000 toneladas de alimentos, según las informaciones publicadas por los diferentes medios que recogen las manifestaciones de los diferentes personeros del gobierno.


No se trata solamente de denunciar y rechazar la política que el actual gobierno aplica al sector productivo, pues entendemos que como gremio estamos obligados a apoyar y respaldar toda rectificación orientada a preservar y desarrollar la producción agropecuaria del país y en este sentido siempre, nuestra Federación ha manifestado y ahora lo reitera una vez más, la disposición a dialogar y participar en todo cuanto el gobierno nacional proponga para que el Estado Venezolano y el sector privado converjan para el desarrollo de políticas encaminadas a disminuir las importaciones y a aumentar la producción en el campo venezolano.


San Cristóbal, 3 de julio de 2010

martes, 15 de junio de 2010

Reformada Ley de Tierras ignora fracaso comunista cubano

Este junio de 2010 cuando en Venezuela se aprueba una nueva reforma de la comunista Ley de Tierras, violando una vez más el espíritu, texto y mandato democrático de la Constitución Nacional vigente desde 1999 y cuya reforma fue negada por la mayoría de venezolanos en Referendum perdido por su proponente el gobierno, es importante conocer como al igual que en Cuba, 50 años más tarde se intenta instaurar el comunimo en Venezuela contra el mandato constitucional y la voluntad del pueblo. A efecto se utiliza la Ley de Tierras y el atropello de los propietarios de fincas se asume, inspirados en la reforma agraria cubana y su ejecutor más cruel: el Che Guevara. De allí nada mejor que su propia narrativa para conocer como se planteó criminalmente la reforma agraria cubana. De las confiscaciones, fusilamientos, encarcelamientos, exclusión y exilio forzoso de miles de propíetarios de fincas en Cuba, dan cuenta hoy más de dos millones de cubanos exilados y sus descendientes en todo el mundo. Del terror y hambre resultante de semejante reforma agraria, dan cuenta los diez millones de cubanos que permanecen con el país por cárcel, bajo el yugo de una dictadura comunista senil, mantenida con el dinero que se le roba a los venezolanos. Desgraciadamente mientras los dictadores Castro este 2010 finalmente han "descubierto" que todas las tierras en manos del Estado cubano se encuentra ociosas, y proceden a distribuirlas para su explotación privada para hacerlas productivas, en Venezuela la Asamblea Nacional controlada por el gobierno, aprueba una nueva reforma a la Ley de Tierras para seguir confiscando a los propietarios de fincas e inclusive asumir el Estado directamente las función productiva, cuando cerca de 3 millones de hectáreas confiscadas en manos del Estado están ya ociosas además de las 10 millones de hectáreas que heredaron del desaparecido Instituto Agrario Nacional. De allí que productores y técnicos del campo venezolano estamos claros, que la nueva reformada Ley de Tierras a nadie engaña y solo se dispone para allanar el camino hacia la pretendida implantación del comunismo en Venezuela, que la mayoría de venezolanos rechazamos y además por anticonstitucional. Leamos entonces al Che Guevara cuya versión criolla se disputan en el MAT-INTI algunos comunistas trasnochados:


"Acabábamos de llegar a Las Villas y nuestro primer acto de gobierno antes de establecer la primera escuela, fue dictar un bando revolucionario estableciendo la Reforma Agraria, en el que se disponía, entre otras cosas, que los dueños de pequeñas parcelas de tierra dejaran de pagar su renta hasta que la Revolución decidiera en cada caso. De hecho avanzábamos con la Reforma Agraria como punta de lanza del Ejército Rebelde. Y no era una maniobra demagógica, sino simplemente que en el transcurso de un año y ocho meses de Revolución, la compenetración entre los dirigentes y las masas campesinas había sido tan grande que muchas veces ésta incitaba a la Revolución a hacer lo que en un momento no se pensaba. No fue invento nuestro, fue conminación de los campesinos. A ellos los convencimos de que con las armas en la mano, con una organización, y perdiendo el miedo al enemigo la victoria era segura. Y el campesino, que tenía en sus entrañas razones poderosas para hacerlo, impuso la Reforma Agraria a la Revolución, impuso la confiscación del ganado vacuno y todas las medidas de carácter social que se tomaron en la Sierra Maestra. En la Sierra Maestra se dictó la Ley número 3, en los días de la farsa electoral del 3 de noviembre, que establecía una verdadera Reforma Agraria, y aunque no era completa tenía disposiciones muy positivas: repartía las tierras del Estado, la de los servidores de la dictadura y las de quienes las poseyeran con títulos de propiedad adquiridos mediante maniobras dolosas, como los geófagos que se han engullido miles de caballerías en los deslindes; otorgaba la propiedad a todos los pequeños colonos de no más de dos caballerías que pagaran renta. Todo gratuitamente. El principio era muy revolucionario. La Reforma Agraria beneficiará a más de doscientas mil familias. Pero no está completa la revolución agraria con la Ley número 3. Para ello es necesario dictar reglas contra el latifundio como preceptúa la Constitución. Hay que definir exactamente el concepto de latifundio que caracteriza nuestra estructura agraria y es fuente indiscutible del atasco del país y de todos los males para las grandes mayorías campesinas y aún no ha sido tocado. Será la obra de las masas campesinas organizadas imponer la ley que proscriba el latifundio, como compelieron al Ejército Rebelde a dictar el principio de la Reforma Agraria contenido en la Ley número 3. Hay otro aspecto que debe tenerse en cuenta. La Constitución establece que toda expropiación de tierra debe de pagarse con dinero antes de hacerse la misma. Si la Reforma Agraria se acomete de acuerdo con ese precepto quizá sea un poco lenta y onerosa. También es necesaria la acción colectiva de los campesinos que se han ganado el derecho a la libertad desde el triunfo de la Revolución, para exigir democráticamente la derogación del mismo y poder ir derechamente a una verdadera y amplia Reforma Agraria. Estamos ya en las proyecciones sociales del Ejército Rebelde, tenemos una democracia armada. Cuando planeamos la Reforma Agraria y acatamos las demandas de las nuevas leyes revolucionarias que la complementan y que la harán viable e inmediata, estamos pensando en la justicia social que significa la redistribución de la tierra y también en la creación de un mercado interno extenso y en la diversificación de los cultivos, dos objetivos cardinales inseparables del gobierno revolucionario que no pueden ser pospuestos porque el interés popular está implícito en ellos."

Ref. Che Guevara "Proyecciones sociales del Ejército Rebelde" (27 de enero de 1959)